¿Por qué el liderazgo se reconoce o no es?

El dominio excelente de las tecnologías de la información y la comunicación, la puesta en pie de un proyecto que busque alcanzar objetivos eficaces y eficientes en el mercado, la disposición de un volumen de recursos y capacidades importantes o tener el respaldo de un conjunto de asesores que eleven el grado de resolución de las propias decisiones no garantizan el reconocimiento del liderazgo por parte de las personas a las que coordinamos en una tarea de equipo.

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Ser reconocido como líder es posición que precisa de una transferencia en continuo de recursos cognitivos y emocionales, que alcancen a estimular las oportunas respuestas en las conductas de quienes han acordado compartir un conocimiento colectivo óptimo en orden al logro de objetivos macro y micro.

Un líder lo es cuando se transforma en el efectivo coordinador de las personas que forman un grupo, colectivo, empresa o familia, y consigue que todas ellas alineen sus esfuerzos a favor del beneficio común.

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A ese líder, le reconocemos el rol de “coach”. Y viceversa, el “coach” al que no le reconocemos un liderazgo, difícilmente conseguirá que creamos en sus propuestas, en sus directrices, en sus correcciones de nuestra conducta.

“Es el palabro de moda. En cenas entre amigos, reuniones formales o conversaciones que se escuchan a hurtadillas, resuena el anglicismo coach. “¿No haces coaching?”, le habrán preguntado con sorpresa en más de una ocasión. Coaching significa ‘entrenamiento’, y se aplica al proceso de instrucción, guiado por profesionales, para conseguir un objetivo o desarrollar una habilidad específica”, explicaba la sección BUENAVIDA de El Pais.

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Y, como en tantas otras ocasiones el redactor anónimo erraba en toda regla. Porque no se trata de un proceso de instrucción, sino de estímulo para que el profesional identifique, experiemente cómo gestiona sus emociones y sus conocimientos en un proceso de implicación en una tarea colectiva, empresarial o social.

Y ahí entra en juego el ejercicio del liderazgo. ¿Cómo alcanzar a ser reconocido como líder? Las personas poseemos un cúmulo de capacidades, entre las que se da la gestión de los recursos, del dinero y de otros como el tiempo, el capital relacional, etc.

La gestión inteligente de los recursos, la que se orienta a objetivos específicos y la optimización de la acción creativa en la aplicación de las capacidades nos ayudarán a activar una repuesta efectiva en las personas que coordinamos.

MULTIPLIERS

Liz Wiseman en su libro ‘Multipliers’ se pregunta: "¿Por qué algunos líderes multiplican la inteligencia y el potencial de su equipo, y otros lo reducen?" En su opinión hay líderes multiplicadores y líderes reductores.

Los reductores ganan por mayoría, pero no por efectividad porque un equipo bien liderado es capaz de multiplicar su rendimiento, mientras que uno a cargo de un “líder” reductor sólo podrá aspirar a luchar por sobrevivir e ir perdiendo fuerza, talento y entusiasmo con el tiempo.

La clave es, sin ninguna duda, el aprendizaje: “Lo importante no es lo que sabes, sino lo rápido que aprendes.” Y es que no se trata de productividad, sino de capacidad de aprender y desaprender (aspìrar); trabajar colaborando y compartiendo (transpirar); conectar con un propósito que valga la pena (conspirar en positivo); y sentir que estás contribuyendo a la sociedad con algo valioso (inspirar).

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No es sencillo, y el objetivo del líder/coach en este escenario es justamente el de conseguir que el conocimiento no sea la incorporación de un cúmulo de contenidos en la memoria, sino la transformación de la conducta y la gestión de las emociones, en orden a optimizar la labor grupal.